Los beneficios de nuestra amada costumbre de la siesta se muestran cada vez más innumerables. Las siestas reducen un tercio la mortalidad coronaria, según un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard (Estados Unidos) que muestra que esta práctica asociada a los países mediterráneos redujo hasta un 37 por ciento el número de fallecimientos derivados de la enfermedad cardiaca coronaria. Las conclusiones de la investigación se han publicado en la revista The Archives of Internal Medicine. Y como lo dicen los americanos, será verdad.