No, no hablamos de lo que te supones. Nos referimos a una segunda vida para los juguetes de tus hijos.

Los juguetes, como todo en esta vida, cuando dejan de ser usados se convierten automáticamente en basura, así que cuando las manos infantiles los olvidan nos encontramos con los vertederos llenos de pequeñas piezas de plástico de tamaño variados y colores chillones.

Pero Robert Bradford supo ver las posibilidades que había ocultas tras lo que para otros no era más que basura, y ha usado restos de juguetes como materia prima de sus esculturas.

Como dicen en el blog Ecofriend seguramente Robert Bradford no va a entrar en el olimpo de las artes por su obra, sencilla y sin grandes pretensiones, pero además de aportar asu granito de arena a la sostenibilidad y al reciclaje habrá gente a la que les gusta sus creaciones. Como a nosotros, sin ir más lejos.

Visto en Move your Mind.