No está fácil en estos momentos comprarse una casa. Nunca lo ha sido en los últimos tiempos pero con la crisis galopante que empieza a atropellarnos los bancos han cerrado portones a los diques crediticios y la cosa pinta más fea que nunca.

 

Es el momento sin embargo de agudizar el ingenio, de sacar a pasear las mejores ideas, las que hacen avanzar las civilizaciones (ahí queda eso). Un ejemplo que me ha fustado es una casa hecha a base de tres contenedores industriales en Nueva Zelanda.

 

Si te ha gustado puedes seguir todo el proceso de construcción documentado fotográficamente en esta cuenta de Flickr.