Rafa Nadal, ese titán. Con sólo 22 años ha conquistado 3 Roland Garrós seguidos, y los titulares ahora (todavía con la resaca de la victoria de nuestra Selección en le Eurocopa) se debaten acerca de si es el mejor deportista que ha dado nuestro país en toda su historia.

Era indiscutible que Nadal era el rey de la tierra batida. Vale que es el número 2, por el tiempo de ventaja que le lleva Federer en el circuito, pero lo cierto es que Nadal le ha ganado en 12 de las 18 ocasiones en que ambos se han enfrentado. Así que ya le queda poco tiempo al suizo tocando el cielo, me temo.

Y la asignatura pendiente del mallorquín era la hierba, donde Federer solía imponerse, y más en ocasiones tan señaladas como el mítico torneo de Wimbledon, al que se apodaba cariñosamente “el jardín de su casa”. Pues ayer domingo, y durante más de 4 horas (sin contar el tiempo de suspensión por lluvia), tuvo lugar uno de los duelos más trepidantes que se recuerdan. De esos para contar a los nietos. Y Nadal venció. Lo tuvo muy fácil al principio, se confió y todo se fue viniendo abajo, pero nunca dio el brazo a torcer, y ahí quedan los laureles.

Vemos la celebración en este video que he encontrado en Dedeporte: