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El otro día fue el cumple de mi amigo Luis estuve buscando inspiración para un pastel y me encontré montones de diseños con barcos incluidos. Algunos eran espectaculares. Por desgracia para él (y por suerte para mí que he debía hacerlo) no le tira mucho el tema de los barcos. Al final opte por una tarta cuadrada decorada con un coche, fue mucho más sencillo que darle forma a un súper barco, aunque la verdad es que saber hacer un pastelazo de estos debe ser una gozada y recibirlo de los amigos más aún si cabe. Yo por ahora me conformo con buscar fotos en internet y deleitarme con las vistas, que por los ojos también se come. Aunque algún día lograré hacer una de estas obras maestras, todo será cuestión de ir practicando con pastelitos más pequeños…