El otro día hablábamos de “Super size me”, el documental sobre malnutrición/campaña de desprestigio más famoso de los últimos tiempos. Y en esta nueva entrega de la saga cinéfila de este blog, quiero traer no uno, sino dos ejemplos de documentales “gonzo” nacidos a rebufo de éste: “171 Starbucks” (Mark Malkoff, 2007) y “Super high me” (Michael Blieden, 2007).

1. En “171 Starbucks”, el cómico y cineasta Mark Malkoff decide rodarse a sí mismo durante la proeza que supone conducir en bicicleta durante 24 horas como un loco por las calles de Nueva York, visitando uno por uno los 171 establecimientos de la cadena Starbucks que hay en toda la ciudad. Y en cada uno de ellos, por supuesto, tomarse un cafelito fashion marca de la casa. Durante los 11 minutos que dura el documental en el que recoge dicha odisea, vemos los estragos que la cafeína provoca en su cuerpo, así como las mil y una anécdotas que se producen en su alocado periplo entre el tráfico. Por ejemplo, el último de los establecimientos que le queda por visitar para dar por concluido su experimento, le cierra en las narices por pocos minutos, y se ve obligado a que le vendan algo de estraperlo, a través del cierre ya echado de la tienda. Finalmente consigue que le dispensen un horripilante muffin a cambio de 80 dólares…

Desconozco el motivo por el cual la página oficial de la pieza ya no existe, pero la película se puede ver completa en Youtube:

2. Así como “Super size me” (que podría traducirse libremente como “¡Supergochéame!”) trataba de pone el dedo en la llaga en lo que a comida basura se refiere, recientemente se estrenó un documental basado en dicha cinta, pero parodiándola y fusilándola a través de las peripecias de un stand-up comedian porrero, Doug Benson (habitual del canal de entretenimiento musical VH1), que decide pasarse 30 días fumado, consumiendo marihuana de forma compulsiva desde que se levanta hasta que se acuesta. “Super high me” podría traducirse campechanamente como “¡Supercolócame!”.

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En la película vemos el proceso que sigue Doug, fumador de marihuana habitual, cuando deja por completo los porros durante un mes y se somete a todo tipo de pruebas, tests psicotécnicos y entrevistas variadas, en contraste con los resultados que se producen una vez que todas las actividades que realiza a lo largo del día están “bajo la influencia”. La cinta aprovecha para criticar duramente la doble moralidad de unas leyes, las estadounidenses, y la irracional aplicación de las mismas en una sociedad, la californiana, donde el consumo propio de marihuana está legalizado desde hace mucho tiempo. Asímismo, analiza el mercado de los coffee-shops y nos presenta de forma seria diferentes casos relacionados con el consumo de marihuana terapéutica. Un documental muy completito, que en este sentido también toma como fuente de inspiración las numerosas anécdotas que ya veíamos en “Super size me”.

Aunque, experimentos al margen, la gracia está n ver al cómico, ciego perdido, diciendo sandeces…