La decisión, por supuesto, sólo afecta a una cadena, Picturehouse Cinema, propietaria de 19 cines en Gran Bretaña, pero se me antoja una noticia maravillosa, extraordinaria.

A mí probablemente lo que más me gusta del mundo es el cine. Sentarme a ver una película y evadirme de la realidad. Y qué mejor, cuando uno ve una buena película sentado en un butacón, delante de una pantalla grande como el horizonte y con un sonido churrisurround envolvente… Ésa sería mi situación ideal para asistir a una buena proyección, si no fuese porque, a menudo, ver una película en público se convierte en todo un tormento. El crujiente crepitar de centenares de maleducados masticando alrededor, hace que casi siempre prefiera quedarme en casa.

Me he enterado gracias al blog Cinemaspop. Ojalá el resto del mundo tome ejemplo.