En las alturas de Filicudi, una isla volcánica del archipiélago de las Eolias, Mario Bellavista ha puesto en pie una antigua ruina de campesinos, convertida ahora en una casa de ensueño, Villa Filicudi.

El arquitecto respetó sus piedras originales, recuperó los techos de paja y consiguió interiores de una pobreza exquisita. El reconstruirla, aparecieron pequeñas sorpresas como las piedras incrustadas o la roca de la montaña que fueron respetadas en las construción.

El interior de la casa esta realizado en mampostería con tres blancos y el suelo es de cemento liso. En la cocina los techos fueron reconstruidos a la antigua con cañas y travesaños de madera y el dormitorio principal tiene una antigua cama con baldaquino y una chimenea de piedra.