
El improbable lector de este blog recordará que comenzamos esta serie, en su primera entrega, hablando de la mítica película ochentera de aventuras adolescentes, “Los Goonies”; lo hicimos refiriéndonos a la historia que cuenta Gordi acerca de un atracón que se dio una vez y acabó echando las papas, vomitando, o descomiendo. Y de hecho, como allí explicamos, esa escena la tenía difusa en mi cabeza, mezclada en realidad con otra no menos mítica escena de película adolescente de los años 80: “Cuenta conmigo” (“Stand by me”, Rob Reiner, 1986).
En mi cabeza, como digo, había mezclado ambos films, ya que tienen numerosos puntos en común: en ambos, un grupo de chavales de la misma edad realiza un viaje rural lleno de aventuras; en ambos se encuentran con cadáveres; en ambos comparten secretos y afianzan su amistad para siempre; en ambos se ponen en peligro; en ambos, uno de los protagonistas está interpretado por Corey Feldman; en ambos hay otra banda de chavales algo mayores que les persiguen; ambas son pelis generacionales, estrenadas casi simultáneamente, y que marcaron a todos los chavales de mi época, los que ahora rondamos los 30.
Y además, comparten una escena muy similar, relacionada con una comilona y una posterior vomitona, que es en realidad un cuento que narra un personaje dentro de la película (de hecho, estas escenas son las que provocaron mi confusión hasta el punto de mezclarlas mentalmente).
Ya contamos el caso de los Goonies. Pues en “Cuenta conmigo”, la historia se basa en un viaje iniciático de 4 chavales de un pueblo, que huyen después de una fuerte discusión familiar, en busca del cadáver de un chaval desaparecido semanas atrás. Los protagonistas son: Teddy, el citado Feldman, el bala perdida y rol cómico del grupo, un papel muy similar al que interpretaba en “Los Goonies”; Vern, el gordito de la pandi, interpretado por Jerry O’Connell, actor muy cotizado actualmente, protagonista de series como Carpoolers, Las Vegas o Crossing Jordan. En ésta hace, por supuesto, el papel de gordito de la pandi, sin más; Chris, el más adulto, misterioso y valiente, interpretado por el harto conocido River Phoenix; y Gordie, el protagonista, el guaperas, el que más fuerza tiene en el film; el actor que lo interpreta es un secundario habitual de Hollywood, Will Wheaton, a quien yo recordaré siempre por otro papel mitológico en el cine tardolescente de los 80: “The last starfighter”.

El rol de este último es, además, el del más soñador y culto, ávido lector y escritor en ciernes. De hecho, es admirado entre su pandi por su capacidad como contador de historias. Y en una de éstas, durante una parada de campamento, asando hamburguesas al fuego, les cuenta al resto la historia que ahora nos ocupa: la de “Culograsa”, el orondo chavalín que, harto de que todo el mundo se ría de su gordura, decide apuntarse a un concurso de zampamiento de tartas y, a modo de venganza, provocarse a sí mismo una tremenda vomitona que acaba contagiando a todos los asistientes, y convirtiendo el concurso en un escatológico baño de vómito:
Un momento realmente inolvidable.
Nadie ha comentado en "La comida y el cine (6)"
Haz algún comentario!