
El hombre de este mes, el de la Feria del Libro en Madrid y el de calentar motores para leer bajo una palmera (real o imaginada) para el resto del mundo está muerto. En la vida real. En popularidad, en presencia mediática y en impregnación ambiental está vivito y coleando. Stieg Larsson.
Karl Stig-Erland Larsson, nombre real y algo más complejo para los no suecos se ha convertido en el fenómeno editorial de los últimos tiempos con su trilogía Millenium. Otra vez, maldito sea el síndrome de La conjura de los necios, el autor se ha quedado sin disfrutar en vida del pelotazo que han supuesto sus libros policiacos: Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire, esta última aún inédita.
Larsson había ejercido en su juventud de diseñador gráfico, profesión que pega francamente poco en este fin de siglo con su militancia comunista (también juvenil). Era un gran aficionado a la ciencia ficción y una persona comprometida en la lucha contra la extrema derecha de su país y las actitudes menos democráticas.
Se fue sin hacer mucho ruido en 2004, a los 50 años. El ruido, más bién estruendo ha venido después.
Un comentario en "Stieg Larsson, popularidad que se extiende como la llama en un bidón de gasolina"
La trilogìa Millenium es como un chicle duro pegado al zapato que no se quita. Desde que leì el primer tomo sòlo estuve pendiente de la publicaciòn de los demàs para disfrutarlo a plenitud (¡gracias a Dios que son gruesos!). Còmo dicen “Si non è vero, è bien trovato”.La trama y sus personajes tan bien logrados proporcionan un gran placer.Sòlo lamento que se acaben(aunque aguantan una segunda lectura)y no se consigan los 10 que iba a escribir Larsson en un principio. ¡Son un deleite!
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